15 de marzo de 2016

El Cine: Batería de recuerdos


¿Quién no recuerda alguna película especial de su infancia? Aquella que veías con tu abuela porque a ella tanto le gustaba, la que te llevó a ver tu padre aquella tarde en que te recogió por sorpresa a la salida del colegio, o la primera vez que fuiste al cine en tu quinto cumpleaños, que resultó ser un día mágico.


Todas esas películas, mejores o peores, guardan un significado para cada uno de nosotros, porque están ligadas a nuestros recuerdos de la infancia. Reaparecen de manera irracional cuando volvemos a ver aquella escena que tanto nos gustó, o la que nos emocionó hasta tal punto que nos hizo llorar. Yo misma tengo especial cariño a algunas películas, que sin motivo aparente, me generan una sensación de bienestar, de alegría o de pura nostalgia. Por eso creo que el cine, además de un arte, es una batería de recuerdos. 

Hay una película italiana que me encanta, “Cinema Paradiso” (G. Tornatore, 1988), que transmite muy bien esta idea. Es una de mis cintas favoritas -sobre la que otro día hablaremos- pero hoy quería presentarme nombrándola, porque simboliza de manera magistral como veo y siento yo el cine.

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¿Por qué os cuento esto? Cuando mi buena amiga Chily me propuso colaborar con ella en su blog DMHAT - ¡gracias por la gran oportunidad!-, antes de sentarme a escribir lo primero que hice fue preguntarme qué es para mí el cine. A pesar de no ser crítica de cine de profesión, ni tener formación técnica, ni trabajar en el sector directamente, descubrí que el cine -como la literatura- ha sido un gran acompañante en mi vida. Un acompañante que todavía hoy me sorprende, me ilusiona y me genera ideas que me gustaría compartir en DMHAT con vosotros.

A todos no nos gustan las mismas películas, depende de las predisposiciones y expectativas de cada uno -somos espectadores únicos siempre-, pero hay algo que nos es común: los recuerdos. Y estoy segura que cada persona guarda alguno, muy personal, sobre su experiencia con el mundo del cine: Un buen diálogo, una imagen, una historia, siempre nos siguen allá donde vamos.

Mi abuela y yo vimos muchísimas veces “Lo que el viento se llevó” y ahora me alegro de todo el tiempo que pudimos pasar juntas hablando de nuestras cosas, con la excusa de Scarlett O’hara. 

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La primera película que vi en el cine fueron “Los Goonies” y cuando hace poco la puse con mis hijas, ellas no comprendieron la emoción que yo sentí cuando Mikey y compañía encontraron el tesoro... Sólo yo lo entendía, disfrutando como una niña, ¡no sabéis que bien me lo pasé!.

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Y, ¿por qué no por regalar a nuestros hijos una experiencia positiva unida al cine? Por ejemplo, ¿por qué no sorprenderles un día y recogerlos del colegio para llevarlos al cine? Os propongo que hagáis lo que hizo mi padre con nosotros. Os aseguro que “La historia Interminable” y aquella tarde, son unos de los mejores recuerdos que guardo de mi infancia. 

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¿Tienes alguna película especial que te haya marcado tu infancia? ¿Por qué? ¡Cuéntanosla!

Nos vemos en las redes! 

María García-Courel
IG @cinema.feelings

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