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24 de marzo de 2016

La vida es bella: Cuando la voluntad lo puede todo






¿No os sorprende lo que puede llegar a hacer un padre por sus hijos y por su familia? En situaciones extremas es capaz de llevar al límite sus Energías, su ingenio, sus habilidades: capaz de convertirse en un súper hombre para vencer cualquier obstáculo y preservar lo que más quiere.

La semana pasada celebrábamos el día del padre y pensando en este homenaje a la figura paterna, me vino a la cabeza el film La Vida es Bella, (Roberto Benigni, 1997). Película maravillosa, que resulta ser uno de los ejemplos cinematográficos más tiernos e inteligentes de lo que puede llegar a hacer un padre por salvaguardar la vida de su hijo y de su mujer durante la guerra. Con un argumento sorprendente que roza casi la fábula, consigue arrancarnos sentimientos encontrados. A ratos tragedia, a ratos comedia, Benigni nos regala profundas reflexiones sobre el amor, la familia y sobre cómo afrontar la vida. De todas ellas, hoy me gustaría destacar el valor y la fuerza de la voluntad.

Con voluntad se puede hacer todo. Yo soy lo que quiero - le dice Guido a su hijo cuando son capturados en un campo de concentración nazi. 

La frase parece sencilla pero no lo es. Guido quiere motivar al pequeño con una actitud tremendamente positiva, cargada de coraje y esperanza, para ayudarle a sobrevivir al exterminio. Y a pesar de la crudeza de la situación, Guido consigue no derrumbarse. ¿No creéis que la voluntad puede ser nuestra mejor aliada? 

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Cuando preparaba el review de ésta película recordé cómo, por pura voluntad de hierro, mi marido corrió El Maratón de las Arenas, prueba deportiva durísima, que recorre el desierto del Sahara durante siete días bajo unas condiciones climatológicas adversas y en régimen de autosuficiencia. Inspirado por su familia y contando con una gran fortaleza psicológica, que le ayudó a sobrepasar el cansancio físico, consiguió llegar a meta.

No es una experiencia que quisiera que repitieran mis hijas, pero me gusta el enfoque que le da mi marido cuando la cuenta en casa. Hace hincapié en cómo gracias a la voluntad de querer superarse, pudo continuar y recomponerse en los momentos más críticos, haciendo frente a la prueba más dura: luchar contra sí mismo. 

Para él la voluntad, como para Guido, también lo fue todo. 


Un padre -como una madre- es el gran espejo en el que cualquier hijo se quiere reflejar. Por eso, aunque hoy en día vivimos rodeados de comodidades, lejos de situaciones límite, siempre debemos esforzarnos en dar lo mejor de nosotros mismos en aquello que hacemos, porque creo que el mejor ejemplo de superación es el que ven nuestros hijos en casa, en la lucha diaria y cotidiana



Por qué La vida es Bella

Es una película muy aconsejable para ver con nuestros hijos, siempre y cuando tengan la edad y madurez adecuadas. Aunque está tratada con sumo cuidado y respeto y cargada de grandes dosis de humor, no deja de mostrar el drama que supuso el holocausto. Es muy impactante por la gran carga emotiva que contiene. 

Si consideráis que están preparados para interpretar sus mensajes positivos y moraleja, os propongo que cada uno apunte las ideas o escenas que más le han llamado la atención para después ponerlas en común, resaltando siempre lo que un padre podría ser capaz de hacer por su familia, además de todo lo que pueda ir surgiendo..... ¡Os aseguro que os sorprenderéis! 

Quizás hoy yo, feliz de haber recordado esta película con vosotros, me quedaría con la simple premisa de que la Vida es Bella... 


¿No os parece?


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Ese es el sacrificio que hizo mi padre. El regalo que tenía para mi.” - Guido


¡Feliz fin de semana y vacaciones!


María García-Courel
IG @cinema.feelings 

17 de marzo de 2016

Orgullo y Prejuicio: Tarde de sábado con mucha moraleja












¿Alguna vez os queréis echar una cabezada pero no os atrevéis por no dejar a vuestros hijos solos a cargo del mando de la televisión?


Estoy segura que esta situación os suena: Tarde de sábado lluvioso, niñas revolucionadas que llevan todo el día sin poder salir, sobrina de doce años pasando el fin de semana en casa, en esa edad que no sabes bien que quiere o no quiere hacer, y mi marido y yo agotados porque habíamos salido el viernes hasta tarde, después de una semana intensa de rutinas y trabajo. 

A las tres y media -¡al fin!- mi bebé se duerme la siesta y yo necesito con urgencia cerrar los ojos cinco minutos y cargar energías. No ponen nada en la televisión, ni siquiera en los canales infantiles, y no quiero dejar a mis niñas a cargo del mando a distancia – cuanto más “a distancia” lo tengáis de vuestros hijos: mejor-, se me ocurre rebuscar en mis películas de DVD, donde tengo que encontrar algo también para mi sobrina que no quiere saber nada de Disney, y así, con las pestañas a punto de cerrarse del cansancio que tengo, doy con la adaptación de Orgullo y Prejuicio de Joe Wrigth. (2005). 

La pongo en versión original y el éxito es total. Resulta ser una magistral clase de inglés y de historia para mis hijas, sorprendidas por la Inglaterra del Siglo XVIII. Mi sobrina casi ni pestañea interesadísima por el relato –y por el señor Darcy -, y yo milagrosamente puedo descansar, sin caer en sueño profundo, pero al menos sabiendo que lo que veían no necesitaba supervisión. Lo máximo que podía pasar era que mis niñas, debido a sus edades, se aburrieran y pintaran o hicieran puzzles. 

Mientras merendábamos en familia comentamos la película, encontrando una moraleja adecuada para la edad de mis hijas. Destacamos el papel de las hermanas mayores protagonistas, como magnífico ejemplo de amor fraternal: hermanas que se admiran con cariño, comparten lo poco que tienen, se cuidan, se aconsejan y empatizan la una con la otra a pesar de tener personalidades muy diferentes. 


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Mi sobrina me preguntó por el libro que andaba por la biblioteca de casa- ¡sin duda os recomiendo también tenerlo!- y juntas leímos algún pasaje al tiempo que lo buscamos en la película. Descubrí que libro y película son un dúo perfecto para acercar a nuestros hijos a los clásicos, de vez en cuando olvidados hoy en día. 



¿Por qué Orgullo y Prejuicio?

Es una película totalmente recomendable por la ausencia de violencia, sexo o ideas/escenas desagradables. Aunque no por ello es simple. Resulta perfecta para reunir a todos los familiares: abuelos, marido, suegros, yerno, tíos.. y establecer un interesante debate generacional.

Esta adaptación, a pesar de la dificultad de resumir en dos horas una novela de más de 200 páginas es, en mi opinión, la mejor. El estilo personal de su director mantiene el tono clásico y costumbrista de Austen, al tiempo que logra darle un toque moderno. La película es un auténtico festival para los sentidos: Música, fotografía, ambientación, vestuario. Los acertados movimientos de cámara consiguen que formes parte de la historia compartiendo los bailes, los diálogos, casi casi las reflexiones de los personajes. 

Los protagonistas intentan reflejar con sus actitudes y acciones el título de la película, aunque quizás falta un poco más de fondo en la explicación de por qué “orgullo” y por qué “prejuicio”, bastante más evidente en la versión escrita. 

Se pueden obtener un montón de conclusiones e ideas de Orgullo y Prejuicio. Hoy me he centrado en el ejemplar amor entre hermanas, muy apropiado para tratar con mis hijas, pero otro día podemos comentar otras cuestiones que hacen de Jane Austen una visionaria y excelente estudiosa de la personalidad humana. 

Hasta entonces os dejo con Lizzy Bennet y el Señor Darcy..... Seguro que ya los conocéis, pero.... ¿Por qué no volver a verlos?
In vain have I struggled. It will not do. My feelings will not be repressed. You must allow me to tell you how ardently I admire and love you.” Mr. Darcy.

Buen fin de semana!

María García-Courel
IG: @cinema.feelings  

15 de marzo de 2016

El Cine: Batería de recuerdos


¿Quién no recuerda alguna película especial de su infancia? Aquella que veías con tu abuela porque a ella tanto le gustaba, la que te llevó a ver tu padre aquella tarde en que te recogió por sorpresa a la salida del colegio, o la primera vez que fuiste al cine en tu quinto cumpleaños, que resultó ser un día mágico.


Todas esas películas, mejores o peores, guardan un significado para cada uno de nosotros, porque están ligadas a nuestros recuerdos de la infancia. Reaparecen de manera irracional cuando volvemos a ver aquella escena que tanto nos gustó, o la que nos emocionó hasta tal punto que nos hizo llorar. Yo misma tengo especial cariño a algunas películas, que sin motivo aparente, me generan una sensación de bienestar, de alegría o de pura nostalgia. Por eso creo que el cine, además de un arte, es una batería de recuerdos. 

Hay una película italiana que me encanta, “Cinema Paradiso” (G. Tornatore, 1988), que transmite muy bien esta idea. Es una de mis cintas favoritas -sobre la que otro día hablaremos- pero hoy quería presentarme nombrándola, porque simboliza de manera magistral como veo y siento yo el cine.

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¿Por qué os cuento esto? Cuando mi buena amiga Chily me propuso colaborar con ella en su blog DMHAT - ¡gracias por la gran oportunidad!-, antes de sentarme a escribir lo primero que hice fue preguntarme qué es para mí el cine. A pesar de no ser crítica de cine de profesión, ni tener formación técnica, ni trabajar en el sector directamente, descubrí que el cine -como la literatura- ha sido un gran acompañante en mi vida. Un acompañante que todavía hoy me sorprende, me ilusiona y me genera ideas que me gustaría compartir en DMHAT con vosotros.

A todos no nos gustan las mismas películas, depende de las predisposiciones y expectativas de cada uno -somos espectadores únicos siempre-, pero hay algo que nos es común: los recuerdos. Y estoy segura que cada persona guarda alguno, muy personal, sobre su experiencia con el mundo del cine: Un buen diálogo, una imagen, una historia, siempre nos siguen allá donde vamos.

Mi abuela y yo vimos muchísimas veces “Lo que el viento se llevó” y ahora me alegro de todo el tiempo que pudimos pasar juntas hablando de nuestras cosas, con la excusa de Scarlett O’hara. 

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La primera película que vi en el cine fueron “Los Goonies” y cuando hace poco la puse con mis hijas, ellas no comprendieron la emoción que yo sentí cuando Mikey y compañía encontraron el tesoro... Sólo yo lo entendía, disfrutando como una niña, ¡no sabéis que bien me lo pasé!.

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Y, ¿por qué no por regalar a nuestros hijos una experiencia positiva unida al cine? Por ejemplo, ¿por qué no sorprenderles un día y recogerlos del colegio para llevarlos al cine? Os propongo que hagáis lo que hizo mi padre con nosotros. Os aseguro que “La historia Interminable” y aquella tarde, son unos de los mejores recuerdos que guardo de mi infancia. 

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¿Tienes alguna película especial que te haya marcado tu infancia? ¿Por qué? ¡Cuéntanosla!

Nos vemos en las redes! 

María García-Courel
IG @cinema.feelings

14 de marzo de 2016

DMHAT inaugura nueva sección: CINEMA & LIFE

Ella es María, nueva colaboradora de DMHAT para la sección CINEMA & LIFE

Desde que empecé mi blog he puesto mis mejores esfuerzos por ofrecerles lo mejor de mi y de mi familia con el único objetivo de tratar de enaltecer la maravillosa tarea que ejercen las madres (y padres por su puesto) en la construcción de un proyecto familiar! 

Y es así como, desde mi pequeño mundo, he compartido con ustedes pedazos de mi vida con algunas recetas, manualidades, eventos, planes familiares, artículos personales, pensamientos relacionados con la familia y los hijos así como algunos trucos y consejos que creo nos pueden venir bien respecto a la organización del hogar y al desarrollo de la familia. 

Sin embargo, mi objetivo no es quedarme ahí, sino seguir creciendo para ofrecerles mejores alternativas e inspiraciones y desde hace ya algún tiempo he venido pensando en la manera de darme más a ustedes, de regalarles más momentos, de que cuando entren a mi blog encuentren algo que se adecue a su momento familiar y que sea de provecho! 

Es por ello que a partir de hoy DMHAT estrena sección: CINEMA & LIFE

Hoy en día el mundo del cine forma parte de nuestro diario vivir y en esta sección daremos nuestra visión y recomendaciones sobre películas clásicas y actuales, dirigidas a nuestros hijos o a nosotros los padres.  El cine es una herramienta fundamental a la hora de inculcar valores (y desgraciadamente también promueve la ausencia de valores) y como padres debemos estar atentos sobre lo que puede o no enriquecer nuestro entorno.  

Y como no podía ser de otra manera, para poder hacerla con alto nivel, DMHAT cuenta a partír de ahora con una colaboradora que, además de ser experta en el tema, es una persona con principios y valores a quien admiro mucho y de quien tengo mucho que aprender. 

Ella es María García-Courel, esposa y madre amorosa de 3 hijas, entrepeneur, profesional y cinéfila colaboradora de algunos foros importantes en el medio. Mejor dicho, como diría yo, es una mujer que de cine lo sabe todo y quien seguro nos va a aportar una visión positiva y real, desde su perspectiva personal (esto no deja de ser un blog!), sobre el séptimo arte. 
Nuestra finalidad es darte herramientas útiles para sacar provecho de la mejor manera posible, desde una perspectiva de ocio pero a la vez educativa en un entorno familiar positivo (y matrimonial), del gran patrimonio cultural que nos ofrece el mundo del cine! 
De todo corazón, estoy segura que María y CINEMA&LIFE van a aportarnos una nueva manera de enfocar la maravilla del cine y de que ésta sección será un must para planificar tus fines de semana! 

Un abrazo,  

Chily

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